Rescatando una de las plantillas clásicas de este boliche, yo sabía que el cabro chico al que le salían puros “vale otro” debía estar en algún lado. Una de las sepetecientas mil temporadas del “Vale Otro” de Savory apareció en el ‘93. El cuento era casi el mismo de siempre. Y no, nunca nadie encontró 5 palos “vale otro” seguidos. NUNCA. NADIE.
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