El otro día se estaban acordando de esto. «A mangiare, Tonino». Independientemente de que la famosa frase de la mamma invitando a la mesa a Tonino se haya transformado en un chiste de escuela básica y que todo esto en onda de cine italiano que armó Silvio Caiozzi haya sido demasiado réclame para el producto que presentaba, me quedo con el «per me, tu sei sempre Tonino». Una frase y un diálogo que estaba todo en italiano, pero que igual entendimos, con el corazón.
Lo que quedó medio olvidado fue que, años después, hubo una secuela. Tres años se demoró el Tonino en presentar a la Gina. Y cuando al fin la llevó a la casa a presentársela a su mamma, la señora nos hizo pasar un susto...
Pero terminó bien, porque había que vender salsa de tomate. Y presentar esa caja de medio kilo que la mamma ya usaba tres años antes. Como que tú también esperaste, D'ampezzo, ¿ah?










