El clásico Raid. Esta vez, en versión moscas y zancudos.
Aunque sé que a parte de los que pasan por aquí les daban miedito los réclames de Raid, para mí era todo lo contrario. Si bien las moscas y los zancudos típicos del verano eran molestos y, en el réclame, además burlescos, era satisfactorio que al final siempre perdieran. Es como el efecto «Equipo Rocket». Los insectos eran «los malos», pero siempre perdían miserablemente. Y eso era muy chistoso.
Nota aparte para lo de rociar todo el salón con Raid. Probablemente ese salón estuvo varias horas sin poder recibir invitados.
Actualmente, ya no usan estos personajes y hacen unas cosas tan meh... Pero en fin, gocemos que cuando chicos nos divertíamos con esto.
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El Sahne-Nuss no corría solo. También había Costa Nuss.
Otra cápsula del tiempo. Esa vieja publicidad hecha en cine y que contaba historias. Una discusión en un restaurant que no deja bien a ninguno de los dos pero que al final se supera gracias a recordarse... y al chocolate. Y a las ganas de volver a verse y arreglar todo. ¿El tema de fondo lo canta la Cecilia Echenique?
Por alguna extraña razón, el chocolate con almendras en los réclames ha estado muy relacionado a las parejas (aunque no siempre fue así). Y por eso, y quién sabe qué más, el mundo mira el amor de pareja como si fuera puro disfrute y no tuviera complicaciones (aunque tenga reconciliaciones). No es el clásico comercial de la pareja feliz, sino el de la pareja que vive una crisis, pero que sale. Es hasta esperanzador. Ja, yo po, escribiendo como si fuera el más pololo.
Y no sé. Es como es no más. Y esto estaba bien olvidado, pero cuando lo vi de nuevo me lo desbloqueé. Y lo amé.
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Llamar por teléfono, antes de los celulares. Conseguir el número de teléfono del/la pinche era sólo la mitad de la misión. Porque uno no llamaba a una persona. Llamaba a una casa, a veces a la casa del vecino. Y aún cuando ese número fuera de la persona que uno quería, si no había tanta suerte, había que pasar previamente por un filtro, el de algún familiar X que contestó del otro lado. Pero lo sobrevivimos.
La antigua Chilesat nos pegó en la fibra. Obvio que no nos dimos cuenta ni lo veíamos venir que seríamos la última generación en pasar por esto.
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Si digo Picnic de Costa, lo que salta de inmediato a la memoria es el vendedor de micros vestido de etiqueta (con ese cierre «tupendo») y luego, los más senior, nos acordamos también del «y yo... me como un Picnic». Ambas joyitas ya las revisamos acá. Pero hay uno que quedó como en el limbo, a medio olvidar, con un cuento mucho más oscuro.
El réclame, ambientado en un futuro distópico muy en la onda de Blade Runner o Terminator, muestra cómo se consigue Picnic en una máquina expendedora de ese mundo y lo que pasa cuando un tipo de apellido Connors, qué penita, no consigue su Picnic. Yep. Connors con S, porque nada puede inspirar más futurismo distópico que el apellido Connor(s).
Al final cierra con una referencia a la «Confederación», la que nunca supimos qué era. Posiblemente, el guiño a una secuela... que nunca llegó.
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Rock N' Free Pop Music Manía. No es una cosa así como qué bruto, qué nombre más largo para una promo, pero debe estar del promedio hacia arriba.
No sólo de Free Concert vivía la Free. También hubo promos. Y en el '87 se sacaron esta promo muy en onda superhéroes, muy en onda Batman clásico, con estos jóvenes Rockman y Popgirl que en sus ratos libres eran literales ñoños de biblioteca, pero que terminaban siendo los que irían al rescate de los premios de una promo con mucho, mucho, mucho ochentismo.
Y sí, «la Free es mejor que la Coca-Cola y la Pepsi» es algo que nadie pensó ni dijo nunca, pero en el mundo Free las promos no faltaron.
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Prende la Tele: Gato x Liebre, con la C redonda de solidaridad (1997)
- Por admin
- julio 17, 2026
Con la C redonda de solidaridad. Y con los pies bien en el barro. Gato x Liebre y la catástrofe. Un clásico en estas fechas, con toda la batería de frases cliché y de eternos lugares comunes a la hora de los despachos de prensa.
Cualquier coincidencia... ya saben.
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Desbloqueemos una cosita. A propósito del día, me preguntaron cómo estaba el agua y yo me acordé de esto. Literal.
Cuando el índice de «esto nunca pasó» alcanza magnitudes astronómicas. Un suelo seco en donde no ha llovido en años. No, pero nuestro sujeto va y agarra su frasco de Old Spice, se lo echa generosamente y, a los segundos... paf, la mansa ola. Y después, para cerrar el capítulo, llega una gringa, de la mismísima nada, y le pregunta «¿Cómo está el agua?». Pero es que...
Se me había olvidado todo lo demás, excepto el «¿Cómo está el agua?». No, pero anda a hablarle en inglés «Tarzán» a un norteamericano...
De nuevo. Esto nunca pasó. Ni pasará.
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Réclame: A nosotros, los Hickory Hill, nos gusta que le guste (1993, 1995, 1996)
- Por admin
- julio 13, 2026
Pocos se acuerdan que el Hickory Hill partió siendo una limonada con vitamina C. Te refrescaba en verano, te ayudaba en invierno. Así era la cosa, ¿no? Yep, tan fome como una limonada.
Pero en el ’93 se lanzó como un jugo en polvo con «sabores diferentes», que no era más que mezclar sabores… y que ojalá quedara rico. Y se sacaron todo este cuento de las pruebas de sabor (porque era bien raro lo que estaban haciendo), invitando a «personas anónimas» a probar. A algunos les gustaba, ante lo cual «los Hickory Hill» salían a celebrar. Pero a otras personas… no les gustaba, con lamentables consecuencias. El grito de «¡NO LE GUSTÓ!» estuvo a un pelo de pasar al lenguaje cotidiano. Pero lo aprovechamos para una que otra tallita.
Después, mientras lanzaban sabores más convencionales, empezaron a meter personajes, como Terminator y Michael Jackson (sin mencionarlos, obvio). Y, no puedo omitirlo, por alguna razón la gente recuerda mucho el de Michael Jackson. De Terminator no hubo ninguna película en 1995 ni en años cercanos. Pero justo en 1996, Jackson había iniciado su HIStory World Tour. Una época en que las giras de los artistas famosos eran tema por acá aunque no vinieran y los «World Tour», de gira mundial, en la práctica fueran el puro nombre.
El Hickory Hill brilló más por sus réclames que por su éxito comercial. Es que todavía encontrábamos bien raro eso de mezclar sabores. Y yo tiraba la talla de que iban a lanzar un sabor de ají con tuna. Humor de cabro chico.
Era septiembre de ese año 1994 y el multicarrier estaba en proceso de despliegue. Todas las compañías grandes que iban a ser carrier estaban desplegando publicidad como locas, con eventos, promos, regalos, exceptuando una: la CTC. Y daba la impresión de que la CTC se sentía cómoda en el nuevo escenario, mientras las demás tenían miedo de su posición más privilegiada de cara al cliente. Se pensaba que la misma compañía de teléfonos de toda la vida, ahora transformada en carrier, iba a tener un tremendo poder. Así que sí, por esa razón las demás estaban promocionándose a destajo.
En eso, Entel se mandó una promo de llamar a mitad de precio. Pero, pucha, no sé qué nivel de ofertón pudo ser. Era un sistema de multicarrier súper incipiente aún, con apenas un puñadito de ciudades en donde ya estaba. Faltaba todo el norte, faltaba desde Concepción al sur… y faltaba todo Santiago. Entonces, como que tirar una promo a mitad de precio en todo horario… no sé qué tanto te sacrificaste por el ofertón po, Entel. Pero igual el réclame te quedó divertido. Con un no tan sutil doble sentido que se hacía más evidente en la última toma, en donde un encuadre más cerrado dejaba todo aún más a la imaginación. «¿Todavía no? Todavía no.»
En octubre de 1994, con la llegada a Santiago, el multicarrier tuvo la inauguración oficial. Y eso de esperar una determinada hora para llamar, en tiempos sin Internet, es que lo seguimos sufriendo por varios años más.
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