El reel más anti-reel que he compartido jamás. Uno que me lleva a fines de los ochentas y a esa rutina, no «del colegio a la casa» sino que «del colegio a la cama». Yep. Porque no había plata pa' pastillas, ni remedios, ni jarabes, ni nada. Así que, una vez vuelto del colegio y hecha la tarea, era estar en cama toda la tarde viendo mucha tele. Tal vez fue la época en que más tele vi en la vida.
Y si antes fue la hoja de papel cayendo lentamente con un pianito de fondo, años después los de Dualette hicieron esto. Un jardín de invierno, nieve, unos patos, un gatito, violines... Y todo para vender un papel confort.
«Gracias por la delicadeza». Porque es un gracias. Un gracias muy frío, pero un gracias. Y aquí, es además una pausa. Una pausa de ésas que nadie se las cree mucho, pero que hay que hacer cuando el sentido se agota.
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