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CorrÃan los ochentas y algunas compañÃas estadounidenses de desconocida reputación habÃan llegado a más que poner un aviso publicitario de 30 segundos en una tanda comercial. HabÃan evolucionado a comprar espacios completos al aire para transmitir sus programas propios. Pero no eran shows comunes y corrientes, sino que eran espacios de televenta. No necesito explicitar este modelo de negocio, porque la verdad es que ya todos lo conocemos. Como los resultados fueron exitosos en el paÃs del norte, no pasó mucho tiempo para que otras compañÃas replicaran el modelo en el resto del mundo. Y asà llegaron a Sudamérica y, obvio, a Chile.
El asunto primero comenzó abarcando canales medianos. TVN o Canal 13 eran palabras mayores y la venta de espacios completos no pasaba de lo hecho en los ochentas por el espacio religioso Club 700 y su cuestionado pero pionero y exitoso pastor norteamericano Jimmy Swaggart, que compró un segmento muy temprano en la mañana en TVN, a la hora en que Canal 11 emitÃa su matinal y los demás canales aún no iniciaban su transmisión. AsÃ, llegados los noventas, el primer espacio de este tipo fue "Arcadia, Novedades IncreÃbles". A medida que avanzaban los años y la televisión chilena expandÃa sus horarios de emisión con programación propia y, con esto, aumentaban los Ãndices de sintonÃa en una suerte de analogÃa del huevo y la gallina, los espacios que iban quedando comenzaban a hacerse más caros, lo cual inevitablemente terminó relegando este tipo de programación pagada a los canales más chicos. Y asÃ, llegamos a UCV TV.
No es mi intención empezar a contar la larga y triste historia del "primer canal de Chile" desde sus inicios en 1957 (que aunque ellos pregonen ese año, las transmisiones regulares comenzaron en 1959). Pero al menos las primeras cuatro décadas, salvo hitos que marcaron a toda una generación como Pipiripao, fue un tiempo en que la televisión regional siempre estuvo en desventaja frente a la establecida en Santiago, a tal punto que según la legislación vigente hasta los años 70 se les impedÃa a los canales regionales poder extenderse por el paÃs. A fines de los 60s, un terremoto deja los estudios enormemente dañados y fue desde esos años que se establecieron en los mismos terrenos en que está su planta transmisora, en el sector de Agua Santa. En 1974 llegan a Santiago como canal pirata, instalando una rudimentaria repetidora en el cerro Santa LucÃa que emitÃa en canal 5. Pero llegaban los ochentas y UCV TV se convertÃa en un canal por el que nadie, ni siquiera la propia Universidad Católica de ValparaÃso, daba un peso. En eso apareció el mencionado Pipiripao, con el mÃtico Roberto Nicolini a la cabeza, ocupando el espacio que dejó el Profesor Rossa cuando emigró a Canal 13. El resto, historia conocida. Sintonizar UCV TV en esos años era casi exclusivamente para ver el programa de Nicolini. El resto, peso pluma.
En los noventas comenzó la ocupación de los informerciales, como más tarde se les llamó en forma genérica. Pasaron los años y ya en la década del 2000 este tipo de programación pagada ocupaba casi la mitad de las horas de transmisión del canal porteño, lo cual llegó incluso a provocar una llamada de atención del mismo Consejo Nacional de Televisión.
Hoy, las cosas han cambiado. Se fueron los altos ejecutivos "con algunos cursos de administración" y llegaron profesionales de verdad a hacerse cargo del canal, destacando a Enrique Aimone, quien a poco andar provoca un punto de inflexión trayendo programación envasada, primero en alianza con Canal 13 y luego por su propia cuenta, e instaurando un área de prensa que de a poco comienza a convertirse en una alternativa de peso, a la hora en que los demás canales programan espacios misceláneos y teleseries. Pero aún existe ese karma que no es sino producto de años de ceder a la programación pagada para mantener la señal al aire de forma "más o menos" rentable. A ratos pareciera que los editores de Publimetro en sus ratos de zapping jamás se han paseado por UCV TV. No han notado la calidad de sus noticieros ni las series, ni nada de lo nuevo que se puede ver actualmente por esta señal. Siguen pegados en los cinturones adelgazantes, en los cuchillos milagrosos, en las máquinas de ejercicio y, penosamente también en ese Falabella TV que aunque con un respaldo de una marca y una empresa potente detrás, sigue siendo del montón. Los infomerciales no han desaparecido del primer canal de Chile. Pero ya es hora de actualizar la percepción.
"Aburrido de esta hueá, vivo pa trabajar y me importa un soberano pico quien lea esto."No queda espacio ni para hacer algo antes de dormir. Para eso hay que "robarle tiempo" a la noche. Salir a las 7, llegar a las 8, tecito con pan hasta las 8 y media, algo de tele, estupidizarse un poco con magazines que les llaman "noticieros", a la cama y chao. De la casa al trabajo, del trabajo a la casa.
La última chupá del mate, lo que está de moda, lo que se lleva de parte de nuestros marketeros nacionales es la ideita del "te lo mereces". Ya sea bien pagados, o mal pagados, estamos hasta la tusa -imagÃnese poniendo mi mano como cortando sobre la frente- de trabajo. Entonces aparece esta idea que nos trata de lavar el cerebro haciéndonos pensar que, después de mamarse todo un dÃa de moverse para satisfacer las necesidades de otros, corresponde ahora movernos para satisfacer nuestras propias necesidades. Consumiendo. ¿No te alcanza el tiempo para disfrutar de la plata que estás ganando? Gástala en el último chiche de moda, porque te lo mereces. ¿Sufres mucho trabajando y ganando un moco de sueldo? Pide tu crédito, endéudate hasta las cachas y cómprate el mismo chiche de moda, porque también, sÃ, tú, también te lo mereces.
¿Privarse de lo que otros se jactan de tener, cual Quico de la vecindad del Chavo? Nah... Tú también lo puedes tener, para eso hay una maquina completamente ajustada cual relojito suizo gritando "¡Coooompren, cooompren, compren compren compren...!". Y uno cae, y uno compra eso que le dicen todo el tiempo que "te lo mereces". Y finalmente llega el momento en que uno termina en casa con una bolsa o una caja conteniendo ese objeto de felicidad que se lo vendieron cual maravilla de la vida moderna, pero como la máquina te tiene de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, poco y nada lo alcanzas a disfrutar, y si te da el tiempo, es tanto el cansancio que simplemente no pasa nada, ahà queda el "objeto de felicidad". Y uno por un "sentido de justicia", porque en la tele vio la publicidad diciendo que "te lo mereces", uno le roba el tiempo a la noche, termina durmiéndose tarde por la noche y a las horas después, nuevamente arriba, vÃstete, desayuna y a ocupar tu caja de fósforos en la máquina otra vez.
Y aquà entra la duda. Porque, después que dejamos de pensar, hay algo que parece cierto, o al menos se hizo cierto cuando te lo hicieron parecer evidente, gracias a las infalibles técnicas del marketing, de convencer a la gente de que necesita cosas que nunca habÃa pensado pero que "no sabÃa que necesitaba". Porque ése es el cuento que a todos nos dieron a tragar con juguito de fruta. Hay algo que al final se hace cierto, y que es que al final nosotros lo merecemos. Pero por giles.

Reconozco que no me impresioné demasiado en mi visita a la isla de Chiloé de esta tremenda mole de concreto, futuro mall "Paseo Chiloé". Nuestro guÃa, que iba en el bote con nosotros, señalaba a esta construcción como parte de la "modernización" de la isla. Y me llama la atención que la polémica se haya desatado en una etapa tan avanzada de la construcción. ¿Por qué nadie dijo nada antes? Una cosa de ese tamaño no se construye de la noche a la mañana. ¿Cómo, en las etapas tempranas de su construcción nadie dijo nada? Los arquitectos, ya sea chilotes o no, se han tirado en picada contra el megaproyecto, mientras el alcalde de Castro lo defiende.
Mi humilde opinión es que, independiente de que atente contra la visual y desentone completamente con su entorno y haya terminado siendo bastante más grande de lo que en un comienzo se aprobó, la isla esta en cierto grado "aislada" del desarrollo. La única forma de atravesar desde el continente, a través del Canal de Chacao, es a través de un monopolio de mierda de transbordadores que cobran carÃsimo. Sin contar que el abastecimiento de productos básicos es escaso y caro. Y para otros bienes hay que darse el viajecito a Puerto Montt y lo que ello implica en tiempo y dinero. Mucha gente no sabe de las colas que hay que hacer para subirse a un transbordador. Un tour a la isla como el que hice es la mayor parte del tiempo puro camino, sólo se alcanza a llegar a Castro y de ahà devolverse, eso es todo lo que se alcanza a hacer en un dÃa. La isla pareciera ser que vive de los turistas que llegan durante el verano. Y uno se pone a pensar cómo vive la gente del lugar el resto del año. Y uno de verdad piensa "este lugar el resto del año para su gente debe ser más fome que la cresta". Hay gente que se quedó con la imagen de Chiloé que nos mostró Andrés Wood en la pelÃcula "La Fiebre del Loco". Lo que vi al menos allá es harto menos rudimentario. Y por ello pienso que sÃ, la mole desentona evidentemente con su entorno, pero no tanto. Por último, yo le preguntarÃa a la gente del lugar si le gusta la idea de un mall en Chiloé. Considerando lo "rayados" que quedan los provincianos cuando conocen "la capital", y la percepción que tienen de su desarrollo, nos sorprenderÃa saber que talvez una importante cantidad de su población está, lejos de criticar la obra, saltando en una pata.
Por último, aprovecho de aclarar que la foto que el portal Terra publica en su sitio es nada menos que una de las fotos que saqué de visita al lugar, original mÃa, bajo licencia Creative Commons que no permite su uso comercial. La cita que han colocado en su página para mi foto: "Foto: reproducción". Eso si es ser frescos de raja.
Ya no recuerdo qué año fue el primero en que la Teletón cerró con el show en el Estadio Nacional. Esa fue la última vez que vi el cierre en la tele. Me reconozco una persona sensible. Recuerdo que no me pude despegar del frente del TV hasta que terminó. Esa sensación de verse siendo controlado en las emociones cual tÃtere fue lo que tal vez me hizo no querer ver ese momento nunca más en vivo. O talvez el que ya se sabe lo que siempre pasa: están a varios miles de millones de pesos de alcanzar la meta y siempre llega la avalancha de donaciones y pasan la meta igual y por varios cientos de millones. O porque, aunque incluye la participación de figuras del espectáculo una tras otra como pocas veces en el año, en sà es el compendio de toda la tele que uno ve en el año, incluyendo presentadores, faranduleros, y figurines varios. O será que es un show cuya mejor locación para verlo está "reservada" a aprovechadores que van en familión a recoger las entradas que son gratis.
El dÃa que vi el último cómputo quedó ya bien lejos. Y me da la impresión de que ya no son como antes. La mentira más grande de la galáctea: son como siempre.
Este año nuevamente hay una Teletón. Nuevamente, porque es casi una institución nacional, porque ya varias veces al gobierno se le ha deslizado la idea de hacerse cargo de las personas con discapacidad como parte del presupuesto nacional, pero al final no se llega a nada. Y es esta imponente figura pública que ya por más de treinta años se tiene que ocupar de dirigir el barco, salvo excepciones, una vez por año. Una figura a la que se le critica y se pone en duda si su aporte es ad honorem o si se lleva alguna tajada de la torta de las recaudaciones. Y el enjambre de dudas sigue: de si las figuras públicas que aparecen dando su apoyo a esta "noble causa" (término manoseado hasta dejarlo baboseado) terminan también queriendo obtener favores de quién sabe qué tipo. De la magnitud de la exención tributaria ("evasión tributaria" le llaman otros) que significa hacer una donación a nombre de una empresa. Del despliegue publicitario en estas fechas de algunas empresas para sus productos de consumo con el mensaje "mientras más compre Pin y Pan, más estará ayudando a los niños de la Teletón..." y del momento en que anuncian la cifra del aporte de tal o cual empresa y de lo "fácil" que es estimar que la empresa pudo aportar mucho más luego de ver al gerente/subgerente/encargado de marketing, etc. entregar la cifra del aporte total. Al final es una máquina mediática que usa a las empresas y a su vez éstas usan esta instancia. Un juego de ganar-ganar ideado, archiprobado e infalible.
La otra mitad la constituyen los avisos de la campaña en sÃ. Cada año se esfuerzan más en dar más pena. Si lanzaran la campaña actual en los viejos años 70s, en los tiempos de Super Taldo, te la censuran en dos tiempos. Para mà ver un niño aprovechado para la campaña, hablando en forma confusa o con dificultad, no me da ni pena, ni lástima, ni nada. Que la gente hoy en dÃa esté menos emocionable no es culpa mÃa. Y asà como alguna vez expresé mi molestia por una campaña que daba a entender que cualquiera de nosotros podrÃa terminar sin un brazo ni una pierna por un accidente propio o de la persona que amas (que huevón más infeliz el que creó tal campaña), hoy no me queda más que mantener lo dicho y que si estas instituciones que se supone que están para hacer un bien social tienen que recurrir a infundir el miedo a lo que pueda pasar, al igual que la crónica roja en los noticieros (y si no se ha notado tanto en la campaña previa, sin duda aprovecharán el recurso en sus "27 horas de amor"), es que ya no queda mucho que hacer.
El lucro lo van a ejercer y le van a sacar provecho los mismos de siempre (¿tengo que decir quiénes?), quienes van a ver (y siempre lo han hecho) esta campaña como una vitrina más que además sirve para blanquear imagen. El marketing es sólo marketing, y si es necesario chocar contra lo ético o moral, lo hará. Mientras tanto, la Teletón y su gente van a seguir viviendo al dÃa, con su eterno desafÃo de llegar a la meta una vez por año y de doblarla cada año que preceda a una elección polÃtica. Con su desafÃo de construir más centros de rehabilitación, pero siempre pensando que el costo total a largo plazo es bastante más que lo que cuesta la sola edificación. Con su representante clásico, el otrora guatón de la diversión de los sábados ochenteros, expresando su amor por la causa, justificando la presencia de las empresas, que pesan el 20% de todo lo recaudado y que sus aportes son depositados al comienzo "para evitar suspicacias". Aún con todo, siempre faltan dos horas, la meta pareciera que no se alcanza, aparece "don Franci" suplicando que la gente vaya al banco, y luego en el show final viene la avalancha de donaciones y llegan a la meta igual, comunmente chorreando unos cuantos millones de pesos.
Aquà no se es ni anti-Teletón ni pro-Teletón. El que crea en esta obra, vaya y deposite. O haga transferencia, estamos en el siglo XXI ya. El que no, respete al que crea.
Pero hay algo que no me van a quitar el enorme placer de decirlo: todo ser humano racional y por tanto dotado de inteligencia, y que además piense que por el sólo hecho de preferir una marca asociada a la campaña está haciendo un aporte concreto... es un soberano hueón.
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Maldito, porque nuestras necesidades son variadas y variables a lo largo del tiempo, y un solo producto está re lejos de cubrirlas todas, más aún, podrÃa no tener na que ver. Latero, porque 1 año de cualquier cosa aburre a cualquiera. Y sobrevalorado, porque no se necesita 1 año para aburrirse y ya con dos meses no queris más y ese año de producto, preciado en un comienzo, se convierte en 1 año de bosta.
¿Ejemplos? Aquà me traje un montoncito.
Un año de farmacia gratis: este es el premio ideal que a cualquier malnacido le encantarÃa darte, y es que verte enfermo por un año entero, ésa no te la desea ni el "Cisarro". Más aún, puede que estos genios les dé por hacer arreglines (supongo que no necesito explicar que estos simios de las farmacias son capaces de todo) y darle el premio a una persona sanita.
Entonces, como el chileno tÃpico tiene por mandamiento sagrado (a la chilean way) el "Si Puedo, Te Cago™", va a tratar de enfermarse como sea. Pa' cagarse a la farmacia.
Un año de gas gratis: éste no es tan terrible, pero podrÃa no faltar el genio que salga a la calle con la estufa a emular ese clásico comercial ya olvidado por ahÃ: "¿y ustedes creen que el gas es gratis? - ¡SÃ, poh!" Yo me imagino una familia pobre y lo irónico que serÃa tener un año de gas gratis cuando te cortaron el agua y no tenis pa' hacer almuerzo.
En mi caso, lo único que funciona con el "galón del gah" enchufado atrás es la estufa. Y me carga el calor.
Un año de zapatos gratis: ¿Dónde cresta metis un año de zapatos? Este ya no es un premio de algo de consumo habitual. O sea, a usté dama no la veo, por muy consumista que sea, comprarse zapatos todos los dÃas. Flor para la zapaterÃa, que se va a excusar en esta verdad tan obvia para degradar a gusto el premio, tal que al final consista en un miserable par de zapatos al mes. Y aunque no hagan eso, usté no se va a comprar el mismo modelo, va a querer variedad. Y después de trajinar toda la tienda, al final le van a caer en gracia uno o dos modelos. Porque eso de "los quiero todos"... nah, eso sólo pasa en los comerciales de la tele. Pero como dije en un punto anterior, se los va a comprar igual, aunque no le gusten. Pa' cagarse a la tienda.
Mis Dos Chauchas: No nos des nuestro 20% de cada dÃa...
- Por admin
- septiembre 01, 2010

Hey, guashito, esta ley es más retrógrada que la cresta.
En serio, piensen un rato con la cabeza qué pretenden. Esto es pa la realidad de los años 60, cuando casi no habÃa segmentación y las radios AM que existÃan ponÃan de todo. No puedes aplicar una obligación de porcentaje al aire de música nacional en los tiempos actuales, en que las radios están segmentadas, y es más absurdo aún si se incluye el 5% de folclor. De verdad, no me imagino que radios como la Infinita o la Duna se larguen con un programa folclórico, porque simplemente se desperfilan.
La industria añeja asume realidades del mundo añejo para seguir dando aletazos y asà mantener su modelo de negocio añejo y anacrónico en pie. En serio, no quiero parecer pesado, pero veo en las noticias hablar a la Denisse (esa vieja más de 15 años que no se pone de moda con un disco), y me pregunto que cresta hacen hoy los artistas y unos cuantos polÃticos apoyando y aprobando una ley para una realidad de hace 50 años. Mejor que trabajen y no se dediquen a estar tirados de guata al sol viviendo de sus discos antiguos y esperando cobrar esa plata trucha por concepto de "derecho de autor". ¡Trabajen! ¿Se acuerdan lo que era eso, trabajar?
Y los polÃticos payasos que en la sesión del Congreso marcaban el ritmo de cueca, piensen un poco con la cabeza (la de arriba) qué cresta es lo que de verdad están apoyando. Mejorar la educación no va por hacerles más horas de clases a los pinguinos. Con la música es lo mismo: mejorar la producción nacional no va por darle más bombo en la radio. Hay que hacer música buena, que se imponga por su calidad y no por una ley que obligue a las radios a darle más o menos tiempo al aire. Imponer es nefasto y ya pasó de moda hace rato. Insisto, artistas nacionales, los queremos haciendo buena música que se venda sola y guste al público por su calidad. No queremos seguir escuchando sus discos añejos. Acuérdense de lo que significa trabajar y pónganlo en práctica. En buena.
Cuando uno escucha de todo, se da cuenta que la parrilla es más que un puñado de radios vendiéndose a los sellos y sus payolas. No voy a desconocer que eso existe (si no, asómese a ver qué pasa con radios de rotación fuerte donde le dan como bombo en fiesta a los popstars de turno). Si quieren controlar eso por la vÃa de imponer un cuoteo, con un 20% no les alcanza. Y por otro lado, imponer un porcentaje mayor para una industria musical chilena en pañales y que no lo vale (duro, pero cierto), eso ya serÃa digno de paÃs bananero. Y los cuoteos son tan nefastos como las imposiciones: basta ver cómo se han armado los gabinetes de gobierno, preocupados más de poner polÃticos de los distintos partidos en porcentajes fijados para que ningún zángano ponga mala cara... en vez de mandar a los zánganos de PLR y traer a gente que haga bien la pega. Aquà es lo mismo.
Más aún, lo que van a tender a hacer las grandes cadenas radiales si esto se aprueba y llega a ser ley, es que no van a querer innovar y van a tirar al aire a los mismos de siempre, a los Alberto Plaza, a los Pablo Herrera, a las Myriam Hernandez, yada, yada... Pensar en que le van a dar cabida a artistas independientes es una UTOPIA por donde se le mire. Las radios comerciales están pa ganar plata y van a favorecer a los sellos grandes, pero ahora con artistas nacionales de sus catálogos. Los mismos de siempre.
Si tiene algún reproductor multimedia y un computador a su alcance al cual conectarlo para cargarlo con música, siéntase afortunado. La mayorÃa de Chile no tiene su suerte y de aprobarse esta ley en el Senado, se tendrán que mamar que otros decidan por ellos.
Por la buena música, venga de donde venga.

Situaciones y personas hinchapelotas allá afuera hay pa' regalar. Viejas random en el pasillo del Metro que se les pierde el cabro chico o se dan vuelta a ver donde cresta se tropezó la comadre, viejos de mierda que viven en el departamento de abajo y que les molesta todo lo que haces o tienes, o el institucionalizado "cacho de oficina". Pero hay pocas cosas más "pulga en la oreja" que las promotoras.
A las viejas random les podÃs hacer el quite, a los viejos gruñones los podÃs pelar con el conserje o con otro vecino, y las pegas cacho de la oficina las podÃs negociar. Pero con las promotoras, no podÃs hacer na. ¡Pero na!
Quédese quietita, ni se moleste en meter la cuchara, asà se ve mejor
La labor de la promotora es impedir tu libre elección. Es lavarte el mate y convencerte que el producto de mierda que te están embutiendo es mejor o te conviene más. Y al final del dÃa cobrar un moco de plata o una comisión ratona. ¿Vale la pena para alguien? No lo creo. Al único idiota que le conviene es al gil de la importadora chanta que trae cachibaches chinos y les chanta la marca aquÃ. Porque, pa qué estamos con cosas, la peor promotora, la más hinchabolas y la que más te caga el dÃa es aquella que te quiere tratar de embutir un producto más penca que el que quieres comprar.
La estufa
Una tarde de invierno del año pasado tuve la urgencia de cambiar la estufa a parafina. Es que, de verdad, ya no las hacen como antes. Y la muerte de la mÃa resultó ser debido a diseño deficiente -pero ése es otro cuento-. Asà que una tarde fui con el mini-familión al Homecenter. Ese del "hágalo usted mismo", del "anti-servicio", sÃ, ése mismo. Pero na de eso. Iba a comprar un producto terminado, de llegar y usar. Una nueva estufa, flamante y filete.
Y adivine quién estaba estorbando el paso, sÃ, una promotora.
Pa' más recacha, era una promotora de una marca que otrora era digna -no la mencionaré para no ofender a nadie-, pero le pasó lo que a muchas: no pudieron competir con el producto importado y terminaron importando todos sus productos a fábricas de genéricos en China, les chantan la calcamonea y tate. Y la pobre mina insistÃa a quien pasara por ahà que eran las que más convenÃan por consumo y rendimiento calórico y yada, yada, yada... Eso me obligó a dar la vueeeeeeeelta y entrar al pasillo por el otro lado. Al final, como habÃa presupuesto para evitar ratonear, me llevé una estufa a gas filete, tal como querÃa.
Pa' no quebrarme, tampoco diré la marca.
EpÃlogo
De todas maneras no me arrepiento de nada, y mucho menos de no haber "invertido" un turro de plata en una de esas Toyotomi. El tiempo me dio la razón. Son demasiado sofisticadas pa' Shile. O sea, todo bien con su sistema electrónico, laser y la cach'e la espá, pero la parafina shilena es charcha. Y ahÃ, na' que hacer. Na.
Y aunque sale más caro el gas que la de parafina, el haber eventualmente conservado la antigua no era viable -era de esas tipo "foguita", en departamento... no way-. Aparte que no me hubiera caÃdo na en gracia al viejo de abajo quejándose por los olores.
Es que Gargamel existe, y vive en el 36. Y si tuviera un oficio, serÃa molinerors. Pero, lo peor de todo, entre creerle a la promotora o al molinero, me quedarÃa con el molinero. ¡Santas contradicciones, Batman!
* Imagen: [vÃa]
Paranoia, falta de experiencia de vivir en altura, llámenlo como quieran. El caso es que ya se han hecho habituales, aquà en el edificio donde está Canal Preto HQ®, y seguramente en otros edificios también, al menos un par de mudanzas por semana, si no más. Ésta es sólo una de esas cosas que nos dejó el terremoto y que no le han dado tanta bola. Porque obvio que hay más.
Y eso que la sacamos barata con el terremoto. La semana pasada llegó un ingeniero del IDIEM a evaluar los daños y no hemos sabido de ningún conserje, ni tortuga ninja con megáfono gritando como desaforado pa' arriba "¡Desalojen ya!" (y menos mal que no cobró 100 palos). Grietas por diferencia de material, algunos azulejos trizados, y serÃa todo. Pero asà y todo, hay gente que se asustó -¿demasiado?- y está mudándose de este edificio, quizá, para vivir en una casa. Gente que talvez nunca le habÃa tomado el peso o no tenÃa experiencia de terremotos en un edificio en altura, y que lo va a pensar dos, tres, mil veces antes de mandarse la misma gracia. Porque se mueve, y se mueve harto.
Pero hay otros "fenómenos" que nos trajo el "tagadá" de 8.8 Richter y que no les han dado tanta bola:
Gente comprando teles: ni siquiera de LCD o Plasma, como ésas que saquearon, sino teles comunes y corrientes, que después de todo están baratas y permiten reemplazar el veterano (o no tanto) que se sacó cresta y media en el piso con el remezón. Uno entiende que en circunstancias como ésta la gente se agolpe en los comercios a comprar radios a pila, linternas, hasta uno que otro equipo de iluminación de emergencia. Pero... ¿teles? Ni muebles, ni materiales de construcción... sino teles. Y eso lo vi todos los dÃas en el centro. ¿Tan imprescindible es la tele?
Minas con crisis de pánico ante cada remezón. Han habido réplicas chicas y grandes. Y ustedes seguramente no se imaginan lo que es trabajar en un piso 7, al lado de un Call Center lleno de minas. El dÃa del "surrealista" cambio de mando, el 11 de marzo pasado, fue dÃa perdido para muchos. Costaba trabajar asÃ. Remezón fuerte y ya medda... minas corriendo por el pasillo. Aunque, pensándolo bien... ¿les mostré las mamparas de vidrio que hay por todo el lugar?
Las grietas en las murallas ya son parte de la habitualidad. Y las barreras de cinta plástica también. Entre todo lo que no cayó, en lugares públicos, en las calles del centro, en algunas estaciones de Metro, en cualquier lugar. El otro dÃa fui a la peluquerÃa de un afamado mall y tate, ahà estaba, de abajo a arriba, mudo testimonio del suacatazo. En la consulta de mi psicóloga, también. Tremenda grieta. Imposible no hablar de eso. Y asà fue como toda la hora de la consulta nos dedicamos a hablar de eso. Yo creo que lo del terremoto les dio pauta a todos ellos como pa' dos semanas al menos. Es increÃble todas las trancas que salen a flote con un fenómeno asà y cuyo descubrimiento los loqueros pueden explotar a destajo. Impresionante.
El uso de Facebook fue permitido en el trabajo. Para no crerlo. Ese lunes (o al dÃa siguiente, no recuerdo bien) nos llegó a todos un correo de que "habÃa sido habilitado el servicio Facebook" y hasta con instructivo de uso y todo. Y con logo institucional. Priceless.
Gente llamándoles "plasmas" a los televisores LCD. Creà que éste vicio era de flaites, pero con el terremoto y los saqueos, el término se chacreó. Hace poco me habÃa comprado un plasma LCD y ese dÃa temà por su vida. Pero tenÃa tanto cable embutido por detrás, que se mantuvo firme y no le pasó ná.
Ya hace algunos meses hicieron su aparición los nuevos trenes del Metro en LÃnea 1. Fue casi polémico, porque al final la licitación la ganó la española CAF, dejando en el camino una relación de décadas con la francesa Alstom, empresa que fuera la proveedora de carros de Metro desde los inicios, por allá por el 75, y terminando definitivamente la buena onda entre los franchutes y el Metro.
¿Me puedo dar un lujo? Decir calurosos es poco. La palabra adecuada es "fétidos".
La circulación de aire es casi nula, abrir ventanas no sirve de nada, tienen la misma forma de pan de molde de los primeros carros (aunque a los antiguos se les perdona porque, bueh, cuando fueron fabricados daba casi lo mismo) y cuando funcionan sus "ventiladores" tiran aire caliente. En los últimos carros introducidos, fabricados por Alstom, gracias a su forma al menos entra un poco de aire desde fuera, y hasta los antiguos, con su forma de pan de molde y todo son más frescos gracias a la adaptación con rejas en lugar de las puertas "inter-vagones".
Dejando de lado su forma de pan de molde, los colores blanco y rojo no pegan. Ya, OK, son los colores de la LÃnea 1, pero al ver el carro pasar... no junta ni pega con el entorno de las estaciones. Toscos, además. Hasta parecen de juguete.
Sin contar que en sus comienzos fallaron de lo lindo.
Por estos hornos rompimos con Alstom... No hay salud.